Un relato corto titulado ‹‹7››.

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Este domingo pasado acudí por primera vez a una reunión de creación literaria organizada en el Ateneu Girona 36 de Viladekans, un pueblo muy muy cerca de Barcelona.  Allí pude codearme con un pequeño grupo de personas interesadas en la literatura y en la creación de letras, y a través de varias actividades de “iniciación” pudimos probarnos a nosotros mismos.
El primer ejercicio, cuyo resultado público en esta entrada, consistía en crear un pequeño relato en el que introducir unas palabras que venían de serie. Los tres grupos eran;

1 – ALMENDRO, CAPITÁN, SALVAJE, OÍDO


2 – PUENTE, BOLIGRAFO, SERPIENTE, RELOJ


3 – ALVOROTO, PASTEL, RISUEÑO, CAMPO


Mi elección fue instantánea, trabajaría con el primer grupo de palabras. Y, tras quince minutos escribiendo a toda prisa salió algo como esto:


“La escena estaba prácticamente a oscuras pero la luz de la luna teñía de plata el rostro del capitán. Se trataba de un hombre de naturaleza salvaje nacido en la tierra de los almendros, un lugar que había abandonado mucho tiempo atrás.
Anclado en aquel terraplén cerca del puerto, sin desviar la mirada ni por un instante de su colosal navío e inmerso en sus propios pensamientos, le llegó a sus oídos el crujir de las hojas resecas y quebradizas bajo sus pies. Apartó la mirada de la nave e inclinó la cabeza en dirección contraria al mar, y la vio acercarse lentamente, con una pequeña sonrisa en los labios pero con un destello de preocupación en la mirada. Llevaba entre sus brazos un bulto menudo que dormía plácidamente bajo la protección de una madre, y sin remediarlo el corazón del capitán dio un vuelco descomunal, advirtiéndole de que la historia volvía a repetirse.“Buenas noches…” le dijo la mujer con una voz irremediablemente temerosa.  “Llegué a pensar que nunca más volvería a verte…”. Los pasos del adalid lo llevaron cerca de la mujer, lo suficiente como para poder observar el rostro rosado de la criatura y asustarse mucho más al observar la mancha de nacimiento que había en la frente del infante, una marca idéntica a la suya.Había recorrido los siete mares, los que conocía como la palma de su mano, y allí, en aquel preciso instante, estaba conociendo a su séptimo hijo, todos ellos de madres diversas. Le resultó irónica la represalia que los dioses le habían mandado, puesto que él, en todo momento, lo único que había buscado era algo de diversión antes de partir de nuevo.”

Este es mi relato, pero te reto a que tú mismo escribas también uno. Tan solo tienes que incluir las cuatro palabras de uno de los grupos que hay más arriba. ¡Y no te olvides de mandarme el resultado a ver qué tal te ha salido!


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3 comentarios

  1. Me encanta el inicio, y, más que el relato (no sé si lo sabías, pero tengo una relación odio-irritación con los relatos, tanto para escribirlos como para leerlos) me gusta mucho la forma con la que está escrito. Si tienes alguna novela acabada, no dudes en enviarla a todas las editoriales que puedas! No he leído mucho más y en una novela importan más cosas que la forma de escribir, pero al menos se ve que cuidas mucho el texto, y eso ya dice mucho de ti ^^

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  2. ¡Bravo!. Me ha encantado, por unos instantes me he trasladado allí mismo. Gracias por regalarnos cosas como estas.
    Tendré en cuenta la iniciativa con planteas ;). ¡¡Un saludo!!

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  3. Me encanta el estilo melancólido que le has dado al capitán, crea un ambiente perfecto para la estética del relato, sencillamente, me encanta.
    Yo de momento me mantengo a una distancia prudencial de iniciativas, que ya tengo suficiente con mis relatos pendientes, pero me alegro de que tú te animaras y nos dejaras este precioso relato por aqui, un beso
    Lena

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