Las Cadenas de Loine IV (Epílogo) — 2ª Ed. Ronda de Blogs Colaboradores

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Pues aquí está la última parte de “Las Cadenas de Loine”. Ojalá que os guste, y espero vuestras más sinceras impresiones. Muchas gracias a Gema y Sara de los blogs Delirios a Máquina Katherina Thoughts por esta iniciativa tan guay. Me ha encantado participar!



...Fue por ello que tener allí a la señora Rosemary señalando a su propia hija como bruja le produjo una sensación mixta de asco y decepción. Que fácil había sido para ella  presentarse allí y hablar sobre el tema a pesar de lo afectada que parecía. Jack sentía tantas cosas en aquel instante que no sabía cómo proceder, pero por más que lo intentara la sola idea de procesar a la pequeña Loine, de encerrarla si quiera en una celda junto con el resto de acusadas, le provocaba un rechazo absoluto para con las intenciones de la esposa de Ramsey. Pero, ¿y si era cierto y la niña estaba embrujada?

Tenía que verlo con sus propios ojos…

-          Márchese. – le dijo al fin tras meditar durante unos instantes más todas las opciones posibles.
-          Pero…
-          ¡Márchese le he dicho!
Las últimas palabras de Jack, en forma de grito, asustaron a Lilith que dio un brusco respingo en su asiento. Después dejó el pañuelo que el pastor le había facilitado sobre la mesa y se irguió muy lentamente, sin pronunciar ninguna otra palabra.
Jack la acompañó hasta la salida y antes de despedirse la miró de arriba abajo escrutando cada uno de sus movimientos en un intento de analizarla sobremanera.
-          Señora Rosemary… - dijo una vez la mujer ya estaba en el jardín de su vivienda.
-          ¿Si?
-          ¿Afirma usted completamente haber visto a un ente desconocido en la habitación de su hija?
-          Lo afirmo, pastor…

Cerró la puerta dejándola allí plantada, con una gran cantidad de pensamientos impactando su cerebro agresivamente. Tenía que hablar con el señor Rosemary sobre el tema y esperaría al menos unos instantes más para hacer su inesperada visita.


Cuando Ramsey abrió los ojos lo primero que notó fue la ausencia de su esposa. Desplazó su mano entre las sabanas y notó calidez en ellas, y dedujo que hacía apenas unos instantes que se había levantado. Él, presa de un sueño del que no podía alejarse, bostezó tan alto como pudo dando una bocanada de aire final que llenó sus pulmones de oxígeno.
Se sentó a un lado de la cama y se frotó los ojos. Su vista se perdió en la escena que se reproducía en la ventana, donde un par de pájaros jugueteaban agresivamente para ver quién era el que podía comer más frutos del impactante árbol que tenía en frente.
Su ensueño se rompió cuando escuchó la puerta principal cerrarse en lo que fue un pequeño portazo que no esperaba. Ramsey se levantó rápidamente y se puso los pantalones, alertado por el ruido que había escuchado.
Bajó a la planta inferior con el torso al descubierto y descalzo, sujetando con una de sus manos el pantalón que bailaba alrededor de su cintura. Se topó con su esposa que estaba quitándose el abrigo y colgándolo delicadamente en un perchero de madera que se alzaba desnudo en el extremo del pasillo principal.
-          ¿De dónde vienes? – le preguntó curioso, y su mujer sin ni si quiera mirarlo eludió sus dudas alejándose de él por el salón principal. - ¿Esposa? ¿Te encuentras bien? - la siguió.

Ella se sentó en una se las sillas que rodeaban la alargada mesa del comedor, y acachó la cabeza como si estuviera arrepentida de algo que Ramsey aún no conocía. Él caminó lentamente hasta su mujer y se sentó a su lado, para después entrelazar su mano en la de su esposa en lo que pareció ser una señal de amor y protección.
-          Lilith… - susurró él al observar que la barbilla de su esposa temblaba, gesto que hacía siempre antes de romper a llorar. – Lilith… ¿qué te ocurre?
Alzó la mirada con dudas, y miró fríamente a su marido conteniendo ese nudo en la garganta que estaba por hundirle en el llanto. Después se acercó muy lentamente a su esposo y lo abrazó, para después susurrarle al oído que había confesado al pastor Germany que la pequeña Loine estaba embrujada.
Él, en un primer instante, notó como su corazón se helaba, pero después aquella sensación glacial dejó paso a una ira abrasadora que quemaba sus entrañas.
-          ¿¡Qué has hecho qué!? – vociferó mientras alejaba a su esposa valiéndose de ambas manos. - ¿Has delatado a tu propia hija?
-          ¡Es una bruja! – gritó.
No vio venir la bofetada que le proveyó su marido, era la segunda vez que una agresión como tal se producía y Lilith empezaba a cansarse de aquella respuesta por parte de Ramsey. Lo miró fríamente una vez más antes de levantarse pero él la agarró de un brazo impidiendo que se marchara.
-          ¿Qué te ha dicho? – preguntó al fin.
-          ¿Quién?
-          El pastor. ¿Qué te ha dicho? ¿Cuándo vendrán a por Loine?
-          No lo sé. – contestó tras varios minutos pensando una respuesta más inteligente que no pudo encontrar. – Me echó de su casa de inmediato tras contárselo…

Ramsey la soltó y se levantó también de su asiento. Miró a su mujer de arriba abajo para después depositar su mirada en los ojos azules de ella. Las palabras le rozaron el paladar melodiosas, pero lo que dijo no tenía rasgo alguno de dulzura.
-          Me das asco, Lilith…

Corrió hasta sus aposentos y se vistió rápidamente, quizá aún estaba a tiempo de intentar frenar el plan de caza del pastor Germany. Tenía que hablar con él, contarle que todo aquello era una broma, una equivocación, o cualquier otra excusa que lo convenciera de que su anterior reunión con Lilith había sido un error descomunal.
Salió de su vivienda y partió velozmente hasta la vivienda de Jack. Algunos vecinos estaban ya despiertos y se atrevieron a saludarle, pero él no devolvió la cortesía a ninguno de ellos.
Una vez frente a la puerta del pastor pensó aceleradamente cuales serían sus palabras antes de revelar su presencia, pero la puerta se abrió antes de lo esperado y ambos hombres estuvieron frente a frente durante unos instantes que parecieron eternos.
-          Señor Rosemary… - dijo él, sin poder evitar que la visita se colara al interior de la vivienda sin ser invitado.
-          Señor Germany, disculpe la intromisión. – respiró profundamente mientras caminaba en círculos en el pasillo principal de la vivienda del pastor. – Lilith me ha contado que estuvo aquí esta mañana. Quisiera pedirle disculpas por su visita, pero he de advertirle que sus palabras carecen absolutamente de…
-          Ramsey. – interrumpió él mientras lo observaba de forma curiosa. – Ramsey, tranquilízate.
Cerró la puerta muy lentamente y después lo invitó a sentarse en el mismo sofá que instantes antes hacía ocupado su mujer. Él obedeció, no de forma tan sumisa como su esposa, pero al fin lo hizo. Miró al pastor con terror, buscando una alternativa que librara a Loine de la soga. Observó cómo Jack se sentaba también en el mismo lugar que había ocupado antes, pero esta vez no esperó a que fuera la visita quien hablara primero.
-          Le comprendo, señor Rosemary. – dijo al fin. – comprendo que la idea de perder a su única hija le produzca un dolor inconmensurable… - cesó su discurso intentando medir sus palabras y tras tener clara su intención continuó. – No voy a apresar a Loine… Hace mucho tiempo perdí a alguien que me habría dado un hijo, y si el dolor de haberlo perdido sin ni siquiera haberlo conocido me corrompe por dentro de esta manera, no quiero ni imaginar como de dolorosa puede ser la situación en la que usted se encuentra ahora mismo…
Ramsey no supo que contestar. Miraba al pastor incrédulo, sin saber exactamente de donde venía aquel rayo de esperanza que creía ya perdido. Cuando estudió los rasgos del hombre que tenía delante y confirmó que hablaba en serio, que no señalaría a Loine como una bruja ni que tampoco la encerraría ni sentenciaría, también vio en su mirada un atisbo de algo que le produjo una pizca de terror. Creyó leerle la mente con tan solo aquella mirada intensa, y la explicación que le ofreció Jack a continuación no puedo hacer más que confirmar sus sospechas.
-          No obstante… - continuó. – tenemos un problema en lo que respecta a Lilith…
-          No… - gimió él, descubriendo a donde se proyectaban los instintos depredadores de
-           Jack.
-          Me temo que sí, Ramsey. Ella misma me confirmó que vio a un ente demoniaco en la habitación de Loine, y solo las brujas pueden ver… esas cosas
-          Estaba confundida, padre, su situación es delicada, no sabe lo que dice…
-          Sí sabe lo que dice… - susurró Jack tras agarrar del hombro al hombre que tenía en frente. – Pero piénselo de la siguiente forma, amigo… Mientras Lilith continúe viva su hija estará en peligro constante. Hoy me lo contó a mí… pero quizá mañana tiene un desliz con algún vecino y eso desencadenará los sucesos que ambos queremos evitar… - se levantó de donde estaba y le tendió una mano al señor Rosemary. – Mi pasado me impide separar a un buen hombre de su única hija, pero una madre que daña a su retoño… Eso sí puedo impedirlo, amigo…


Mientras tanto en la vivienda de los Rosemary Lilith deambulaba de una habitación a otra con el pulso acelerado. Ramsey había salido hacía varios minutos y ella se encontraba completamente sola, a excepción de aquella energía demoníaca que impregnaba el hogar de un olor extraño y corrosivo. Junto con aquella sensación desconocida también percibía el gemido de su hija, en la planta superior, posiblemente retorciéndose en su lecho tal y como había estado haciendo desde la noche anterior.
La mujer pensó en la actitud del pastor Germany una vez confesó lo que estaba ocurriendo en el seno de su familia, y supo que el disgusto del anciano había sido considerable a pesar de no entender el motivo de tal desazón.
Tras volver de su visita con la máxima expresión de la Fe en la aldea de Salem Lilith no pudo evitar contarle lo sucedido a su esposo, intentando que al fin abriera los ojos y viera la realidad que tenía delante: una hija embrujada. Pero lejos de conseguir su objetivo Ramsey le había insultado, para después salir corriendo dirección a la vivienda del señor Germany para probablemente evitar el próximo apresamiento de su hija.
Pero allí, sola, inmersa en sus pensamientos rebosantes de repugnancia y rechazo para con la situación que se había interpuesto en su vida, Lilith se dejó impregnar por una idea que rondaba por su mente de manera minúscula. Meditó por unos instantes la remota posibilidad de ser ella quien diera al fin paz a su pequeña Loine, y lentamente lo que en un principio fue una idea se convirtió en un objetivo.
Subió las escaleras hasta el piso superior muy lentamente, con su mano apoyada en la barandilla. Sus pies se desplazaron por la madera crujiente hasta la puerta que le separaba de los confines del diablo, y muy despacio la abrió para descubrir que en su interior se encontraba Loine en peores circunstancias de lo que había imaginado.


La niña se revolvía en sus propias heces y orinas, gimiendo y con la mirada clavada en la infinita oscuridad en la que estaba sumida la habitación. Las cadenas la mantenían sujeta, inmóvil, incapaz de dar si quiera un paso en ninguna dirección.
Lilith se acercó sigilosa, para después arrodillarse junto al cuerpo poseído de su niña. Tenía el rostro sudado y los ojos desorbitados, el pelo grasiento y los labios enrojecidos por la sangre que escupía tras haberse mordido la lengua en varias ocasiones. La mujer acarició la frente de lo que quedaba de su hija, un cuerpo indómito que necesitaba descansar. Después rebuscó en sus bolsillos el rosario del que no se separaba y cayó en la cuenta de que se lo había dado a su esposo la noche anterior en una acalorada discusión que, por extraño que fuera, había sido el desencadenante de todo lo que había ocurrido.
Por un instante la niña pareció detener su mirada en la de su madre, observándola con terror. Su mirada se dilató y sus labios se entreabrieron para dejar escapar unas palabras aparentemente sin sentido.
-          Madre… Dejadme vivir…
Inmediatamente Lilith agarró la almohada y cubrió el rostro de su hija para después apoyar todo su peso en ella. Notó como Loine convulsionaba con fuerza intentando librarse de su atacante, pero las cadenas que su padre le había puesto ahora le impedían continuar con vida.
Lentamente las fuerzas de la niña fueron menguando, hasta que al fin el cuerpo de la infante perdió la vida y con ella cualquier embrujo que pudiese estar torturándola.

-          Hiciste lo correcto, Lilith… - susurró una voz familiar desde la oscuridad.
La mujer sobresaltada se levantó de inmediato apartando a su vez la almohada que cubría el rostro del cadáver de su hija. Observó sus labios azulados y el hilillo de sangre que se escurría de entre las comisuras de sus labios. Sintió en aquel instante un puñal de emociones retorciéndose en el pecho, creando la peor herida posible en su alma.
Notó la respiración de aquello que le había hablado desde las sombras y muy lentamente enfrentó su vista a la oscuridad para encontrarse con un rostro grisáceo e incorpóreo que se elevaba en el aire como el humo.
Dio dos pasos al frente para observar mejor al ser que tenía delante, y su sorpresa fue quimérica cuando descubrió verse reflejada a ella misma en aquel ente horrendo que había atormentado a la pequeña Loine. La sombra gris imitó los pasos de la mujer hasta quedar la una frente a la otra, en un extraño enfrentamiento que no atemorizó a ninguna de las dos.
-          ¿Quién eres? – preguntó Lilith, directa.
El ente empezó a reír a carcajadas, llenando la habitación de aquel sonido estridente que estaba por atrofiar los tímpanos de la señora Rosemary. Cuando al fin el carcajeo cesó aquella cosa miró a la mujer con desdén.
-          ¿Acaso no me reconoces? – musitó en un susurro siniestro y afónico. – ¡Mírame bien! – gritó, y a su vez agarró del cuello a su víctima presionando con sus dedos el gaznate de la mujer. Unos dedos fantasmagóricos y fríos que le hicieron estremecerse. – Soy todos los demonios que viven en ti, Lilith…
El tiempo pareció detenerse en aquel instante, todo enmudeció y el mundo se redujo de forma precipitada a dos simples cosas: los oscuros ojos de aquel demonio que se alzaba frente a Lilith, unos ojos que rebosaban ira, que brillaban producto de la rabia, ansiosos por cumplir un cometido entre los vivos y llevarse consigo dos almas al reino de los muertos. Pero también notó los latidos de su propio corazón, palpitante, dilatándose por el miedo, acelerando su pulso y haciéndole sudar. Lilith comprendió que aquel era el ocaso de su vida, y cerró los ojos dejándose arrancar el alma herida que yacía encarcelada en su interior, pero esperó sin que nada ocurriese, y cuando se armó de valor para abrir los ojos de nuevo se descubrió sola, rodeada de tinieblas, y con el cuerpo inerte de su hija no muy lejos de ella.
Acudió a su progenie, inmóvil sobre su lecho y con los ojos abiertos. Se los cerró con delicadeza y besó su frente, y después la desencadenó. La cuerda era gruesa, de fibra, y larga. La sostuvo entre sus manos por unos instantes mientras se despedía de la pequeña Loine, rezándose a Dios por su alma aunque sabía perfectamente que el señor había dejado de escucharla.
Después se levantó, junto con toda la culpa que la carcomía, y salió de allí acompañada de las cuerdas que habían encadenado a Loine en los últimos instantes de su breve vida. Se paseó por el pasillo de la planta superior arrastrando la cuerda, y con el débil crujir de la madera bajo sus pies. Llegó a las escaleras que descendían al piso inferior pero no las bajó, entreteniéndose entonces en enredar el cordón por los barrotes con conformaban la basta baranda de madera. Cuando se aseguró de que este estaba todo lo tenso que necesitaba, buscó el otro extremo del filamento y lo anudó en torno a su cuello.
-          Lo siento… - susurró para nadie, y se dejó caer por el abismal precipicio hasta la planta inferior.






































Ramsey Rosemary caminaba de vuelta a casa acompañado por el pastor Jack Germany, quien iba a apresar a la señora Rosemary acusada de brujería. Sus pasos se desplazaron por el terreno arenoso de Salem sin cruzar palabra con nadie, puesto que querían que la detención se produjera de forma sigilosa y sin alarmar a ninguno de los aldeanos. Ramsey tenía una extraña sensación amarga impregnando su paladar, como si en cualquier momento fuese a vomitar por toda aquella vorágine de sentimientos que le tenían extremadamente mareado y desorientado.
Una vez frente a la vivienda el señor Rosemary frenó su andanza parándose a meditar sobre lo que iba a suceder a continuación.
-          Sea valiente, amigo Ramsey, ya sabe que esta es la mejor de las opciones… - dijo Jack, que estaba impacientándose.
-          Pero pastor, ¿seguro que no hay otra elección posible? – contestó él devolviendo la mirada al hombre anciano que lo acompañaba.
Le leyó los pensamientos de nuevo con tan solo mirarle a los ojos, y supo que no había otra manera de proceder, así que ambos se desplazaron por el descuidado jardín para después subir las escaleras del porche hasta la puerta principal. Ramsey agarró el picaporte de la puerta y lo desplazó cuidadosamente hacia la derecha, y el engranaje del portal crujió y chirrió mientras se abría.
Cuando atravesaron el umbral de la puerta se encontraron con una escena que los dejó a ambos petrificados. Descubrieron el cuerpo de la señora Rosemary que pendía de una soga que había sido cuidadosamente atada en la baranda superior. Parecía un péndulo moviéndose en círculos, impulsada por los movimientos previos antes de asfixiarse.
Jack, horrorizado ante la escena, sujetó a Ramsey que estaba al borde de desfallecer. Su mente trabajaba a velocidades inhumanas, intentando asimilar el suicidio de Lilith.
De pronto una suposición lo atropelló, no escuchaba los gemidos de su hija atormentada por la extraña enfermedad que sufría. Se liberó del pastor para subir a la planta superior de tres zancadas y se sumergió en el oscuro ambiente en el que estaba sumida la casa. El pasillo no era demasiado extenso, pero a Ramsey le pareció interminable. La puerta de la habitación de Loine estaba entreabierta y del interior emanaba un hedor repugnante.
Y quiso entrar, pero no lo hizo, puesto que ya sabía lo que dentro iba a encontrar. En su lugar cerró la puerta y se arrodilló. Buscó en su bolsillo el rosario que Lilith le había dado y lo agarró firmemente entre sus manos. Alzó su mirada al techo y cerró los ojos, y por primera vez en su vida; rezó.   








Y se acabó. Me costó mucho empezar esta historia pero al fin ha terminado, y eso ya es un gran logro para mí. Quisiera recomendar la participación en próximas rondas, así que estad atentos a los blogs de Gema y Sara para todo lo referido a ello. Seguidamente quiero darle las gracias a Aiko (su trabajo será reseñar esta historia), así que podéis pasaros por su blog.

Y poco más puedo decir, así que me despido y…


¡Hasta la próxima!





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7 comentarios

  1. MUY BUENA! Una vez que lo encaminaste te las arreglaste para llevar muy bien el suspenso, y no decepciona, los giros son sorprendentes. La verdad que, fuera de algunos detalles formales, es un excelente relato. Y me gusta tu sentido del humor XD Te has ganado una seguidora.

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  2. Un gran final para una gran historia. ¡La última frase me gustó mucho! ♥ x3

    No me lo esperaba. Claro, había más o menos asumido la muerte de Loine, pero jamás se me ocurrió pensar siquiera en lo que vendría después.

    ... creo que lo he dicho más de una vez ya, pero pobre el señor Ramsey. :C ¡Se quedó sin familia en tan poco tiempo! Qué duro. D: Es un buen hombre u3u.

    Me gustó mucho, mucho y estoy ansiosa por subir la reseña ;). La tendré lo más pronto posible y pasaré aquí a avisarte cuando esté, lo prometo x3.

    En fin. ¡Gracias por tan magnífica historia! :D

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    1. Lo prometido es deuda. ;) ¡Aquí está tu reseña! xD No sé si te hice justicia, pero ojalá te guste ♥.

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    2. Me encantó, muchísimas gracias por tus palabras!! :**

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  3. Mira... casi te mato porque casi muero infartada del susto de las imágenes esas que me pones jaja Prefería a la bruja de Blancanieves jaja
    Bueno, al lío jeje Tampoco me imaginaba un final así, la verdad creí que la iban a dar caza :S La historia es muy buena y la trama está llena de suspense con los giros que has dado. Así que enhorabuenaaaa!!! Me ha gustado mucho ^^
    Me alegra saber que a pesar de todo has disfrutado ^^
    Un besazo guapo!!!

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